Cabral, tradición, Las Cachuas, y sus mujeres

Wellington A Pérez

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Foto/ Miguel Landestoy

Pese a la transculturación que sufre la republicana dominica, Cabral ha sabido mantener casi intacta su mayor tradición, su icono con mayor valor cultural “Las Cachuas”.

El sonido estruendoso del foete anuncia la llegada de la semana santa y con ella el tiempo de cuaresma, es notorio que los más jóvenes de allí se entretienen en su tiempo libre sonando foete, como signo de calentamiento a lo que en pocos días sucederá.

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Foto/ Pedro Genaro

A esta tradición no escapan las mujeres aunque la incorporación de las misas fue una demanda de la supervivencia. Ya que los juegos de azar los cuales eran perseguidos por la Policía, especialmente las rifas de “aguante”, lo que obligo las mujeres de este negocio a optar por el disfraz para encubrirse. Con los años, la participación femenina adquirió derecho propio con una consecuencia inesperada para los hombres: doblada la punta del foete en dos, las mujeres cachúas pegan con una fuerza insuperable, hoy por hoy el foetazo que más duele es dado por una mujer.

Yasmara Feliz y Rubí Suarez, dos hembras con un linaje muy cercano a Ramón Suárez Rodríguez (Pinguine) uno de los más grande precursores de nuestra tradición, ella hacen magia con el manejo del foete, estas dos jóvenes desde pequeña han estado muy ligadas a Las Cachuas, pues en sus hogares es parte del diario vivir, pero también otras mujeres conocidas en Cabral, han jugado un papel preponderante a la hora de ponerse un disfraz, entre las que podemos menciona, las cachuas de Cano, ellas son descendientes directas, de un Cachua, muy temido y legendario conocido por todos como Cano, otras como Julia Gómez, la mujeres de ¨Foete O Jumbo¨ , en fin una cantera de féminas que dan muy duro.

La fuerza de la tradición se impone,  nuestras caretas se las reconoce en su originalidad porque no se pintan, sino que se forran y diseñan con papel vejiga o chichigua de todos los colores que queramos. Además, llevan melena. Tienen tres elementos que las identifican: originalidad, colorido y música. Cuando cientos de cachúas se desplazan, el viento agita las cintas de la melena. El traje o disfraz es de una sola pieza, cubriendo todo el cuerpo, con una cruz negra a la espada, empleando las alas tan características, similares a la de los murciélagos, el traje por su constitución, se acopla a la situación marginada, no son trajes vistosos, ni costosos, pero si originales, las tiras les dan vivacidad y las alas marcan la diferencia básica.

Esta versión no puedes perderte el grito de guerra de Las Cachuas de Cabral, “ Júa Júa Eh, Lo mataron por Calié y los civiles donde están abajo e´ la cama se quedán”

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