
Sin respuesta, pero no en silencio: enfermeras de Cabral alzan la voz mientras pacientes respaldan su lucha
Cabral, Barahona. – La paciencia se agotó, pero no la vocación. El personal de enfermería del Hospital Municipal de Cabral salió a las afueras del centro de salud para hacer lo que llevan años intentando sin éxito: ser escuchadas.
Wellington A Pérez, Pulso Del Sur
Cabral, Barahona. – La paciencia se agotó, pero no la vocación. El personal de enfermería del Hospital Municipal de Cabral salió a las afueras del centro de salud para hacer lo que llevan años intentando sin éxito: ser escuchadas.
La protesta fue pacífica, pero firme. En cada consigna se sentía el cansancio acumulado de quienes sostienen el sistema de salud desde adentro, muchas veces en condiciones que no corresponden con su nivel de formación ni con la responsabilidad que asumen a diario.
Las enfermeras no piden privilegios. Exigen lo que consideran justo: pago de incentivos por años de servicio, actualización de categoría para quienes ya son profesionales tituladas, pensiones dignas al 100 %, nombramientos transparentes, más personal para aliviar la carga laboral y compensaciones por distancia, entre otros puntos que llevan demasiado tiempo sobre la mesa sin solución.
“Hay compañeras que ya son licenciadas y siguen cobrando como auxiliares”, se escuchaba entre el grupo. No es solo una cuestión administrativa; es una herida abierta que afecta la motivación, la estabilidad y el respeto dentro del sistema.
Aun así, el hospital no se detiene. Y eso lo saben bien los pacientes.
Durante la jornada, varios usuarios del centro se acercaron para respaldar la protesta. No lo hicieron por compromiso, sino por experiencia. Hablaron del trato humano, de la atención oportuna y del esfuerzo visible del personal, incluso en medio de carencias.

“Con lo poco que tienen, hacen mucho”, comentó uno de los presentes, refiriéndose especialmente al área de emergencia, donde destacan la limpieza, el orden y la rapidez en la atención.
Ese respaldo no es menor. Refuerza una idea clave: esta no es solo una lucha laboral, es también una defensa de la calidad del servicio que recibe toda la comunidad.
Las enfermeras lo dejaron claro. No quieren abandonar su labor ni afectar a los pacientes. Pero tampoco están dispuestas a seguir esperando indefinidamente.
Advirtieron que, si no hay respuestas concretas, las acciones podrían escalar.



