
La Custodia Dominicana
Por Yassir Féliz.
Colombia le regaló al Caribe mucho más que música. El vallenato ha sido durante décadas una forma de contar historias, denunciar injusticias y retratar las contradicciones del poder. En «La Custodia de Badillo» , atribuida por muchos al universo narrativo de Rafael Escalona, se relata la indignación de un pueblo que ve desaparecer una valiosa reliquia, mientras quienes debían protegerla terminan siendo los que se la robaron.
Esa historia parece encontrar eco en la República Dominicana de nuestros días. Durante 16 años, los hoy principales líderes y funcionarios del PRM, entonces en la oposición, denunciaban los préstamos, la corrupción y los escándalos que atribuían a los gobiernos del PLD. Se burlaban de quienes les quitaban la visa americana y vendieron que ser servidor público era un acto de deshonestidad. Con ese discurso conquistaron la confianza de millones de dominicanos que anhelaban un cambio profundo. Sin embargo, para muchos ciudadanos, la realidad ha resultado igual o incluso peor de lo que se prometió combatir.
Resulta que los versos más famosos de aquella historia vallenata parecen cobrar vida cuando una parte de la población observa el aumento del endeudamiento, las controversias que van desde el manejo de los recursos públicos, casos de lesa humanidad como el de Senasa, hasta la denuncia soterrada del recién destituido director de la Policía Nacional, quien dijo que lo quitaron del puesto por hacer las cosas correctamente. La decepción nace cuando quienes llegaron prometiendo ser los «guardianes de la custodia» terminan siendo señalados por haberla reemplazado por una copia más mala y menos valiosa.
Quizás la verdadera custodia perdida no sea el cáliz tipo colonial del pueblo de Badillo. La que se perdió fue la esperanza del pueblo dominicano que creyó haber encontrado una alternativa distinta y que hoy contempla, con amargura, cómo la reliquia más importante de la democracia (la confianza ciudadana) parece haber sido robada por los rateros honrados: ¡los honrados se la robaron!.




