La Región

En Cabral, el presupuesto municipal se esconde detrás de un PDF que nadie puede leer

Por Wellington A Pérez| Pulso del Sur

Cabral, Barahona.- El ayuntamiento de Cabral vive, en materia de dinero, casi enteramente de lo que le llega desde Santo Domingo. Y de lo poco que reporta sobre ese dinero, buena parte simplemente no se puede consultar.

Esa es la conclusión a la que se llega tras revisar el propio portal de transparencia municipal y los registros de la Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES), el organismo que centraliza y publica cómo gastan sus recursos los 393 gobiernos locales del país.

Un municipio que casi no recauda

Según el último informe de ejecución que DIGEPRES ha hecho público —correspondiente al año 2024, ya que el de 2025 todavía no ha sido divulgado— el ayuntamiento de Cabral movió un total de RD$39.99 millones durante ese ejercicio.

De esa cifra, RD$38.89 millones —el 97.2%— llegaron como transferencias del gobierno central. Apenas RD$1.1 millones, un 2.8%, salieron de la recaudación propia del municipio: arbitrios, tasas, permisos, lo que la gente paga directamente en su ayuntamiento.

La proporción no es un accidente ni una particularidad de Cabral. Es el retrato de un problema estructural que arrastran casi todos los municipios pequeños de la República Dominicana, donde el cobro del impuesto inmobiliario —la principal fuente de ingresos propios en otros países de la región— sigue en manos del gobierno central. Pero en Cabral el desequilibrio es especialmente marcado: por cada 100 pesos que administra el cabildo, menos de 3 provienen de su propia gestión.

Esa dependencia tiene una consecuencia directa que no siempre se dice en voz alta: un municipio que no recauda, tampoco decide. Su margen de maniobra depende casi por completo de lo que otros deciden transferirle, cuándo y en qué condiciones.

Lo que no se puede leer, tampoco se puede fiscalizar

Ahora bien, ¿en qué se gastó exactamente ese dinero? Ahí es donde la pista se enfría.

El portal de transparencia del ayuntamiento (ayuntamientocabral.gob.do/transparencia) tiene, en teoría, una sección dedicada a “Ejecución presupuestaria”. En la práctica, el documento más reciente que contiene es un informe de julio de 2022. Después de eso, hay un salto directo a un archivo llamado “Presupuesto general del año 2026”, subido en febrero de este año.

El problema es que ese archivo no sirve de nada para un ciudadano que quiera revisarlo: es un escaneo. Una imagen. No tiene una sola palabra que se pueda copiar, buscar o extraer. Nadie puede saber, a partir de ese PDF, cuánto se destinó a personal, cuánto a obras, cuánto a servicios municipales o cuánto quedó sin ejecutar.

La sección “Aprobado” del mismo portal se detiene en 2023. Y la de “Ingresos y egresos”, dentro del área de Finanzas, está completamente vacía: cero archivos.

Esto no es un tecnicismo. La Ley General de Libre Acceso a la Información Pública (Ley 200-04) obliga a todos los organismos del Estado —ayuntamientos incluidos— a mantener actualizada y accesible esta información sin que el ciudadano tenga que pedirla previamente. En Cabral, ese mandato lleva años incumpliéndose de facto: no porque falte una ley que lo exija, sino porque nadie parece estar revisando qué se sube al portal ni en qué formato.

El silencio de 2025

Hay un vacío todavía más llamativo: el año que el propio pueblo de Cabral pregunta por él —2025— no tiene ejecución presupuestaria publicada en ningún lado. Ni en el portal municipal, ni todavía en el consolidado nacional de DIGEPRES, que suele tardar entre seis y doce meses en procesar los datos de los 393 gobiernos locales del país.

Es decir: mientras este reportaje se escribe, en julio de 2026, nadie fuera del propio ayuntamiento puede decir con precisión cuánto gastó Cabral el año pasado ni en qué. La cifra existe —tiene que existir, porque la ley obliga a rendir cuentas trimestrales—, pero no está donde debería estar: a la vista de cualquiera.

Lo que sí deja ver el patrón nacional

Aunque Cabral no tiene su desglose propio disponible, el informe nacional de DIGEPRES sí retrata cómo gastan, en promedio, los 380 ayuntamientos que reportaron completos en 2024: un 25.7% se fue a personal, un 36.6% a servicios municipales (recolección de basura, mantenimiento, alumbrado), un 33.6% a inversión —obras, construcciones, equipamiento— y apenas un 3.6% a programas de educación, género y salud.

Si Cabral sigue ese mismo patrón nacional, de los RD$39.99 millones ejecutados en 2024 una tercera parte, aproximadamente, habría ido a obras y el resto se habría repartido entre nómina y funcionamiento diario. Pero esto es una estimación basada en el promedio del país, no un dato confirmado para Cabral: precisamente el tipo de vacío que un portal de transparencia bien alimentado debería cerrar.

La pregunta que queda pendiente

No hay, en la información pública disponible, evidencia de malversación ni de un escándalo puntual en Cabral. Lo que hay es algo más silencioso y, en cierto modo, más difícil de combatir: la ausencia sostenida de información verificable. Un municipio que sube un PDF ilegible en lugar de una tabla de datos no está necesariamente ocultando algo turbio, pero tampoco está dejando que nadie compruebe que no lo hace.

Para una comunidad de casi 15,000 habitantes que depende casi por completo de lo que el gobierno central decide enviarle, saber en qué se gasta cada peso debería ser lo mínimo exigible. Hoy, en Cabral, ese mínimo no se está cumpliendo.

Pulso del Sur solicitará, a través de la Oficina de Libre Acceso a la Información Municipal (OAIM) de Cabral, el desglose completo y en formato legible de la ejecución presupuestaria 2025. Este reportaje será actualizado en cuanto se obtenga respuesta.

Wellington Pérez

Egresado como periodista de la Escuela de comunicación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Cuatriboliao, Minoso y más Cabraleño que una Cachua o una Viejaca.

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