La Región

¿Sabías que una ley regula cuándo un edificio público puede llevar el nombre de una persona?

Por Wellington A Pérez| Pulso del Sur

En República Dominicana no basta con una decisión política o una resolución administrativa para colocar el nombre de una persona a un edificio público, una carretera, una calle, un parque o cualquier otra obra del Estado. Ese proceso está regulado por la Ley No. 2439, promulgada en 1950 y modificada por la Ley No. 49-66, de 1966.

La regla de los diez años

La legislación establece un criterio claro: si la persona que se desea homenajear está viva o falleció hace menos de diez años, la designación solo puede realizarse mediante una ley aprobada por el Congreso Nacional.

En cambio, cuando han transcurrido diez años o más desde su fallecimiento, el nombre puede ser asignado por la autoridad administrativa competente, sin necesidad de una nueva legislación.

El objetivo de esta disposición es evitar decisiones apresuradas y permitir que el paso del tiempo ofrezca una valoración más objetiva sobre el legado de quien será reconocido de manera permanente en un bien público.

¿Qué papel tienen los ayuntamientos?

La Ley de Organización Municipal No. 3544, de 1952, faculta a los ayuntamientos para denominar calles, avenidas, parques, plazas y edificios municipales. Sin embargo, esa atribución debe ejercerse respetando lo dispuesto por la Ley 2439 y su modificación de 1966 cuando el nombre propuesto corresponde a una persona.

Es decir, la autonomía municipal no elimina los requisitos legales establecidos para este tipo de reconocimientos.

Un ejemplo de su aplicación

La normativa ha sido aplicada en diversas ocasiones. Uno de los casos es la Ley 221-07, mediante la cual el Congreso Nacional designó el Palacio de Justicia de San Cristóbal con el nombre de Máximo Manuel Puello Renville.

Con este marco legal, el Estado procura que los homenajes permanentes en espacios públicos respondan a un procedimiento institucional y no únicamente a decisiones coyunturales, preservando el carácter histórico y el valor simbólico de estos reconocimientos.

Wellington Pérez

Egresado como periodista de la Escuela de comunicación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Cuatriboliao, Minoso y más Cabraleño que una Cachua o una Viejaca.

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