
La estrategia de la chancleta
Parte de mi primera niñez en la década de los 80s, transcurrió entre los estantes y mostradores de la tienda del italiano Luis Cavallo (mi abuelo), un especial lugar en que se vendían telas y texturas, hilos, botones, y calzados, siendo las («chancletas Samurai») el producto que más llamaba mi atención por el nombre de origen de un guerrero japonés y, por ser el articulo de mayor demanda de la época.
Una década después en ocasión de mi emigración interna a Santo Domingo (La Metropoli) el uso pariguayil que aun hacía de ese calzado fue el motivo de extensas críticas y burlas de mis popisticos compañeros universitarios de la UNPHU.

Debi esperar 30 anos a que las Samurai (calma guerras) fueran mundialmente redimidas, hasta que la empresa «Gucci» en un ejercicio de apropiación cultural, lanzara al mercado en el 2020, su propia versión de las icónicas chancletas dominicanas Samurái por un valor de 820 dólares.
Desde ese entonces, como diletante sociologo y urbanista, he acuñado el concepto «la estrategia de la chancleta» como una propuesta de desarrollo económico y territorial para la República Dominicana, basada en la creación de cadenas de valor para aprovechar las fortalezas identitarias de los productos propios de cada ciudad y región y convertirlos en símbolos de innovación, identidad y prosperidad compartida.
Esta visión se inspira en la denominada «estrategia de la alpargata» un modelo de negocios que transformó este calzado tradicional y de bajo costo en un producto moderno, atractivo y accesible. El éxito de este formato no consiste solo en la fabricación del producto, sino en agregarle diseño, mercadeo y prestigio de marca. Un ejemplo referente se produjo en Madrid, ciudad donde se producían alpargatas y cuyo valor apenas alcanzaba un Euro por unidad.
Sin embargo, la visión de esa ciudad comprendió que su riqueza no dependía de fabricar más alpargatas, sino de rediseñarlas, posicionarlas en el mercado mundial y venderlas en ciudades como Milán o Londres por cientos de dólares. Claro, entendiendo que el mayor valor agregado permanecía en la ciudad que controlaba el conocimiento, la marca y la comercialización.
Mi hipótesis con la estrategia de la chancleta, es que la República Dominicana puede replicar esta experiencia mediante cadenas de valor distribuidas territorialmente en la region metropolitana, en el Cibao, el Sur, el Este y en cada unad de las diez regiones únicas de planificación.
El verdadero desafío no es producir más chancletas, cacao o ron, sino diseñar, innovar, comercializar y exportar productos con sello dominicano, de manera que el mayor valor agregado permanezca en nuestras ciudades y se traduzca en la elevación de los índices de prosperidad humana y territorial.
Elmer Gonzalez




