
Barahona bajo una nube gris: el polvillo del puerto que enferma el malecón y golpea el turismo
El malecón de Barahona ya no huele solamente a sal y brisa marina, mientras Medio Ambiente, Alcaldía, Autoridad Portuaria, Salud Publica, Ministerio de Energías y minas, hacen silencio
El malecón de Barahona ya no huele solamente a sal y brisa marina, mientras Medio Ambiente, Alcaldía, Autoridad Portuaria, Salud Publica, Ministerio de Energías y minas, hacen silencio
Por Wellington A Pérez, Pulso del Sur
En muchos puntos de la avenida Enriquillo, el viento arrastra una capa fina de polvo gris que termina sobre vehículos, mesas de restaurantes, viviendas, negocios y hasta sobre el mar que golpea frente a la ciudad.
Lo que para algunos parece simple suciedad, para cientos de residentes y comerciantes se ha convertido en un problema cotidiano que mezcla salud, contaminación, deterioro urbano y preocupación económica.
Detrás de esa nube persistente están las operaciones mineras, industriales y de carga que se realizan desde el Puerto de Barahona, donde varias empresas mantienen contratos de arrendamiento, concesión u operaciones logísticas vinculadas al embarque de minerales, agregados, carbón, cemento y materiales industriales.
Entre las compañías señaladas públicamente en operaciones dentro del puerto figuran Belfond Enterprise, Khoury Industrial, EGE Haina, Consorcio Azucarero Central (CAC), M & D Marine Repairs, Cemento Andino Dominicano, además de empresas extractivas como CEMEX Dominicana, VAMINCOR, Agregados del Lago, MARMOTECH, Comercial CHS y Moderali Excavating.

El polvo que invade la ciudad
Comerciantes del malecón aseguran que limpiar una sola vez al día ya no es suficiente.
Las mesas de cafeterías y restaurantes amanecen cubiertas de residuos. Los cristales pierden transparencia en pocas horas y muchos negocios deben mantener puertas cerradas para evitar que el polvillo entre constantemente.
Pero la preocupación más seria está en la salud.
Residentes de zonas cercanas al puerto y al malecón afirman sufrir irritación en los ojos, alergias, congestión nasal, tos persistente y dificultades respiratorias, especialmente niños y envejecientes.
Aunque no existen estudios públicos recientes y específicos sobre el impacto sanitario del polvillo en Barahona, especialistas en salud ambiental advierten que la exposición continua a partículas suspendidas provenientes de minerales y materiales industriales puede agravar enfermedades respiratorias, provocar irritación crónica y afectar la calidad de vida de quienes permanecen expuestos diariamente.
Muchos ciudadanos aseguran que el problema empeora cuando el viento sopla desde la zona portuaria hacia el centro urbano y el litoral.
Las empresas que operan en el puerto
Uno de los nombres más mencionados es Belfond Enterprise, empresa identificada por la Autoridad Portuaria Dominicana como operadora del Muelle No. 4 del Puerto de Barahona y vinculada a operaciones de exportación de carbonato de calcio y otros minerales.
La empresa participó además en proyectos de rehabilitación del puerto junto al Grupo Estrella y ha sido señalada en múltiples denuncias ciudadanas relacionadas con el polvo mineral que termina sobre el malecón y sectores cercanos.
A esto se suman las operaciones de Khoury Industrial, dedicada a materiales de construcción y agregados minerales; EGE Haina, vinculada históricamente al manejo de carbón y generación energética; y el Consorcio Azucarero Central, usuario tradicional del puerto para exportaciones e importaciones relacionadas con la industria azucarera.
También aparece M & D Marine Repairs, empresa de servicios marítimos y reparación naval que opera áreas del muelle en Villa Central.
Documentos de transparencia extractiva y registros públicos además vinculan al puerto con operaciones de empresas como CEMEX Dominicana, VAMINCOR, Agregados del Lago, MARMOTECH, Comercial CHS y Moderali Excavating, relacionadas con explotación minera, mármol, yeso, agregados y exportaciones industriales.
Turismo bajo amenaza
Barahona ha invertido años intentando posicionarse como uno de los destinos turísticos más atractivos del sur dominicano.
La ciudad vende naturaleza, playas, montañas, gastronomía y paisajes vírgenes. Sin embargo, muchos entienden que la contaminación visible alrededor del malecón contradice esa imagen.
Visitantes se sorprenden al encontrar vehículos cubiertos de polvo o negocios limpiando constantemente residuos grises frente al mar.
Comerciantes aseguran que el problema afecta directamente la experiencia turística y deteriora la percepción de una ciudad que intenta abrirse paso como destino ecológico y de descanso.
“Es difícil vender una imagen limpia cuando el polvo está en todas partes”, comenta un propietario de negocio ubicado frente al litoral.
La preocupación no solo es estética. Muchos temen que el deterioro ambiental termine alejando inversiones turísticas y debilitando aún más la economía local.
El eterno debate: desarrollo o calidad de vida
Las empresas y sectores vinculados al puerto defienden la importancia económica de sus operaciones.
Argumentan que las exportaciones generan empleos, movimiento comercial y dinamizan parte importante de la economía de Barahona y la región Sur.
La Autoridad Portuaria Dominicana también ha defendido la modernización del puerto como pieza estratégica para el desarrollo regional.
Pero cada vez más ciudadanos plantean una pregunta incómoda:
¿Puede Barahona apostar al turismo mientras su principal frente marítimo permanece expuesto a contaminación industrial?
La mayoría no rechaza el desarrollo económico ni las inversiones. Lo que exigen es regulación ambiental efectiva, supervisión rigurosa y medidas reales para reducir el impacto del polvillo sobre la ciudad.
Una nube gris sobre la imagen de Barahona
En Barahona el polvo dejó de ser una simple molestia.
Ahora forma parte de la conversación diaria.
Está en los carros estacionados frente al mar.
En las mesas de los restaurantes.
En las viviendas cercanas al malecón.
En la preocupación de familias que sienten que el progreso económico no puede construirse sacrificando la salud ni deteriorando la imagen de la ciudad.
Mientras el mar sigue golpeando el malecón y el atardecer continúa siendo uno de los más hermosos del país, una nube gris parece recordar que el desarrollo sin equilibrio también puede dejar heridas silenciosas sobre toda una comunidad.




