
“El Derrumbao de San Rafael de Barahona: el testigo silencioso de promesas rotas”
Comunidades de Barahona y Pedernales, junto a los turistas, ya no toleran la continua negligencia gubernamental
Comunidades de Barahona y Pedernales, junto a los turistas, ya no toleran la continua negligencia gubernamental
Por Wellington A Pérez, Pulso del Sur
Barahona, República Dominicana — Un tramo de carretera, mil historias de incumplimiento
El sol apenas rompe el horizonte sobre la loma de El Derrumbao, ese tramo crítico de la carretera Barahona–Enriquillo que une comunidades, culturas y economías del suroeste dominicano. Lo que debió ser una vía de desarrollo sostenible se ha convertido en un símbolo persistente de la incapacidad institucional y las promesas gubernamentales incumplidas.
Durante años, los residentes de San Rafael, La Ciénaga y otros sectores circundantes han visto cómo cada lluvia fuerte trae consigo un nuevo derrumbe, dejando incomunicados a cientos de familias y afectando el tránsito hacia Pedernales y otras zonas productivas del Sur.
Crónica de un problema anunciado
El historial de deslizamientos en El Derrumbao no es nuevo. Desde al menos 2023, fuertes lluvias y fallas de estabilización de suelo han provocado caídas de tierra que han bloqueado la vía, obligando a las autoridades a cancelar el tránsito y desplegar maquinaria para retirar sedimentos y piedras.
A pesar de los reiterados trabajos temporales, la solución definitiva aún no llega. Expertos y residentes han señalado que los esfuerzos oficiales solo han servido para “parchar” el problema, sin abordar las causas estructurales que hacen a la zona vulnerable a cada aguacero.
Voces desde el terreno
“Cada vez que llueve fuerte, sabemos que vamos a quedar aislados otra vez”, dice Rosa*, vendedora ambulante de San Rafael. “Nos prometieron carreteras nuevas, pasos seguros… pero aquí seguimos, esperando”.
Para los choferes y viajeros habituales, atravesar El Derrumbao es una odisea constante: filas de vehículos, inseguridad en los tramos resbaladizos, y la incertidumbre de si la vía permanecerá abierta o colapsará otra vez.
Promesas oficiales vs. Realidad
A nivel central, gobernantes y ministros han expresado su compromiso de mejorar la conectividad en la región. El gobierno incluso ha impulsado la construcción de una carretera alterna que conecte el Cruce de Las Cuatro Bocas con Polo y Pedernales, buscando aliviar la presión de El Derrumbao y ofrecer una vía definitiva que supere los frecuentes derrumbes.
Sin embargo, estas iniciativas, aunque avanzan, no han resuelto la urgencia diaria de quienes dependen de la ruta San Rafael —y para muchos han quedado como anuncios sin cronograma firme de culminación.
Este patrón de anuncios faraónicos y ejecución lenta o parcial no se limita a la región sur. En otras obras de infraestructura, desde circunvalaciones metropolitanas hasta acueductos esenciales, se han identificado retrasos o avances severamente limitados, pese a repetidas promesas oficiales.
Impactos socioeconómicos
La situación en San Rafael no es solo una cuestión de movilidad.
Turismo local sufre cuando el acceso a balnearios como Playa San Rafael queda afectado, reduciendo la llegada de visitantes.
Economías rurales se enlentecen, pues productos agrícolas y bienes no logran llegar a mercados con la celeridad requerida.
Seguridad ciudadana se ve comprometida cada vez que equipos de emergencia deben lidiar con embravecidos tramos tras lluvias intensas.
¿Una nueva vía o más promesas?
Mientras la maquinaria pública trabaja y el gobierno anuncia soluciones alternativas, el “Derrumbao” sigue recordando a la población suroriental que las promesas de un desarrollo sin interrupciones no siempre coinciden con las realidades en terreno.
Para las comunidades de San Rafael y sus alrededores, la esperanza está en la materialización de compromisos firmes que no solo inauguren obras, sino que las terminen y las mantengan seguras y funcionales. El desafío es claro: dejar de gestionar solo con discursos y empezar a entregar resultados tangibles.




