
El Majagual convive entre humo, ruido y preocupación: vecinos mantienen denuncias contra procesadora de guaconejo en Cabral
Por Wellington A Pérez| Pulso del Sur
CABRAL, Barahona. Para decenas de familias del sector El Majagual, la operación de una planta procesadora de esencia de guaconejo continúa siendo motivo de preocupación. Los residentes aseguran que el humo, los fuertes olores y el ruido constante de la fábrica afectan desde hace años su calidad de vida y reclaman una intervención definitiva de las autoridades.
Las denuncias apuntan a la empresa Esencias Quisqueya, ubicada en el corazón del sector, cuya actividad industrial se desarrolla a pocos metros de viviendas, centros educativos y fuentes de agua. Comunitarios sostienen que las emisiones de humo y partículas, el olor permanente y el funcionamiento continuo de sus calderas provocan molestias que se intensifican durante las noches y madrugadas.
Según dirigentes comunitarios y la Junta de Vecinos Majagual Avanza, los residentes reportan con frecuencia irritación en los ojos, problemas respiratorios, alergias, picazón en la piel y dolores de cabeza, afecciones que atribuyen a la contaminación generada por la planta. También denuncian que el ruido de la maquinaria dificulta el descanso de quienes viven en las inmediaciones.
La preocupación aumenta porque la fábrica se encuentra rodeada de escuelas y viviendas, una ubicación que, según los comunitarios, expone diariamente a niños, docentes y envejecientes a las emisiones provenientes del proceso industrial. Por esa razón, en distintas ocasiones han solicitado al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales realizar inspecciones técnicas independientes y determinar si las operaciones cumplen con los parámetros ambientales establecidos.
Las críticas no se limitan a la contaminación atmosférica y sónica. Organizaciones ambientales también han advertido sobre el impacto que tendría la extracción indiscriminada del guaconejo, una especie característica del bosque seco, cuyo aprovechamiento ilegal representa una amenaza para la biodiversidad de la Sierra de Bahoruco. Incluso el Plan Municipal de Desarrollo de Cabral recoge que las fábricas de esencia han sido objeto de denuncias por presunta deforestación para alimentar sus calderas.
Por su parte, Esencias Quisqueya ha rechazado reiteradamente las acusaciones. Su administradora, María del Amparo Peña Paniagua, sostiene que la empresa opera con licencia ambiental vigente otorgada por el Ministerio de Medio Ambiente y asegura que utiliza únicamente madera de guaconejo proveniente de árboles muertos de forma natural, conforme a los procedimientos autorizados por las autoridades competentes.
A pesar de esa posición, los residentes insisten en que los efectos de la operación de la planta continúan sintiéndose en la comunidad y reclaman una respuesta que vaya más allá de los permisos administrativos. Su exigencia es que las autoridades verifiquen en el terreno las condiciones actuales de funcionamiento de la industria y determinen si las emisiones, los niveles de ruido y el impacto sobre el entorno cumplen realmente con las normas ambientales y de salud pública.
Mientras no exista una evaluación técnica independiente que despeje las dudas, en El Majagual persiste la sensación de que la convivencia entre la actividad industrial y la comunidad sigue siendo un conflicto sin resolver.





