Opiniones

Cabral ante el espejo del SISMAP: cumplir no es suficiente

Por Wellington A. Pérez | Director Pulso del Sur

La gestión municipal no debe medirse únicamente por las obras que se inauguran, las calles que se acondicionan o los anuncios que se difunden. También debe evaluarse por la capacidad de planificar, administrar los recursos públicos, transparentar las decisiones y responder a las necesidades de la ciudadanía.

Por eso, los resultados del Ayuntamiento de Cabral en el Sistema de Monitoreo de la Administración Pública Municipal (SISMAP) merecen una lectura que vaya más allá de los números.

La ficha consultada presenta un promedio general de 30.97 %, mientras el indicador 3.01, relativo al registro oportuno del presupuesto municipal de 2026 en el Sistema Presupuestario Nacional, alcanza el 100 %. Al mismo tiempo, otros indicadores relacionados con la planificación del desarrollo, el ordenamiento territorial y las compras y contrataciones públicas muestran puntuaciones considerablemente menores.

Esta diferencia plantea una pregunta legítima: ¿cómo puede una institución cumplir plenamente con determinados procedimientos administrativos y mantener, al mismo tiempo, resultados tan bajos en otras áreas esenciales de su gestión?

La pregunta no constituye una acusación. Es una invitación a examinar la administración municipal con rigor, a partir de los datos disponibles y de las explicaciones que deben ofrecer las autoridades.

Un presupuesto registrado no es una gestión resuelta

Que el presupuesto municipal figure registrado oportunamente es una señal positiva en materia de cumplimiento administrativo. La planificación financiera y el registro de las operaciones presupuestarias son componentes necesarios para una administración organizada.

Pero registrar un presupuesto no equivale a demostrar que los recursos se están utilizando con eficiencia, que las prioridades de las comunidades están siendo atendidas o que las inversiones producen los resultados esperados.

La ciudadanía necesita saber no solo cuánto se presupuesta, sino también en qué se gasta, qué obras se ejecutan, cuáles permanecen pendientes y qué beneficios concretos recibe la población.

El presupuesto debe ser una herramienta para transformar las condiciones de vida de los munícipes, no un documento cuyo cumplimiento se agote en un procedimiento administrativo.

La planificación no puede quedar en segundo plano

Los indicadores relativos al Plan de Desarrollo Municipal, el Consejo de Desarrollo Municipal y la regulación del territorio merecen especial atención.

Un municipio necesita definir hacia dónde quiere avanzar, cuáles son sus principales problemas y cómo organizará sus recursos para atenderlos. Sin planificación, las decisiones corren el riesgo de responder a urgencias aisladas, en lugar de formar parte de una visión compartida de desarrollo.

Cabral necesita una agenda municipal que conecte las inversiones con las necesidades de sus barrios y comunidades, que establezca prioridades y que permita evaluar resultados a corto, mediano y largo plazo.

El ordenamiento territorial tampoco debe verse como un asunto meramente técnico. Está relacionado con el crecimiento urbano, el uso del suelo, la organización de los espacios públicos y las condiciones en que se desarrollan las actividades económicas y residenciales.

Cuando estos instrumentos presentan niveles bajos de cumplimiento en el SISMAP, corresponde preguntar qué documentos faltan, cuáles están en proceso de elaboración y qué calendario existe para corregir las deficiencias.

Compras públicas: transparencia desde el principio hasta el final

Las puntuaciones bajas en los indicadores de compras y contrataciones constituyen otro motivo para prestar atención.

Los procedimientos de contratación pública requieren planificación, publicidad, documentación y seguimiento. No basta con anunciar una obra o informar que se realizará una compra; también importa que los procesos puedan ser examinados y que exista información suficiente para conocer cómo se toman las decisiones y cómo se ejecutan los contratos.

Una puntuación de cero en un indicador no demuestra por sí sola que no se haya realizado ninguna actividad. Significa que, según la ficha consultada, no aparece acreditado el cumplimiento exigido por ese criterio. Esa distinción es fundamental para informar con responsabilidad.

Precisamente por eso, el Ayuntamiento debe procurar que sus procesos estén debidamente documentados, que las evidencias se publiquen oportunamente y que cualquier limitación identificada pueda corregirse.

La transparencia no debe entenderse como una obligación que se cumple solamente cuando se solicita información. Debe ser una práctica habitual de la administración pública.

La responsabilidad de las autoridades y el derecho de la ciudadanía

La gestión municipal tiene responsables concretos. Corresponde a las autoridades explicar los resultados, identificar las áreas que requieren mejoras y comunicar qué medidas adoptarán para avanzar.

También corresponde a la ciudadanía, a las organizaciones comunitarias y a los medios de comunicación dar seguimiento a esos compromisos.

Desde Pulso del Sur consideramos que los indicadores públicos deben servir para abrir conversaciones informadas, no para alimentar conclusiones precipitadas. Los datos requieren contexto, las puntuaciones deben contrastarse con sus evidencias y las autoridades merecen la oportunidad de explicar los factores que inciden en sus resultados.

Pero esa prudencia no debe convertirse en silencio. Cuando existen indicadores con bajo cumplimiento, la sociedad tiene derecho a preguntar qué está ocurriendo, qué se está haciendo para corregirlo y en qué plazo podrán observarse avances.

Cabral necesita resultados que puedan comprobarse

El desafío del Ayuntamiento no consiste solamente en mejorar una puntuación dentro del SISMAP. Consiste en fortalecer su capacidad de gestión, consolidar sus instrumentos de planificación, garantizar procesos administrativos transparentes y convertir los recursos públicos en respuestas efectivas para la comunidad.

El seguimiento debe incluir metas verificables, plazos razonables y evidencias accesibles. También debe permitir comparar los resultados a lo largo del tiempo para determinar si las medidas adoptadas producen mejoras reales.

El SISMAP es una herramienta útil, pero no sustituye la evaluación directa de los servicios, la fiscalización de los recursos ni la participación ciudadana.

Cabral necesita una gestión que pueda explicar sus decisiones, demostrar sus avances y reconocer sus pendientes sin temor al escrutinio público.

Porque el verdadero cumplimiento de una administración municipal no termina cuando un indicador alcanza el cien por ciento. Se completa cuando la planificación se traduce en obras útiles, los recursos se administran con responsabilidad y la ciudadanía puede comprobar que sus necesidades ocupan un lugar central en las decisiones del gobierno local.

La transparencia no se demuestra con una sola cifra, ni el desarrollo se construye con un documento. Se construye con planificación, responsabilidad y resultados que la gente pueda ver y evaluar.

Pulso del Sur: una forma distinta de contar la historia.

Wellington Pérez

Egresado como periodista de la Escuela de comunicación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Cuatriboliao, Minoso y más Cabraleño que una Cachua o una Viejaca.

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba