
Carta a mi buena amiga Las Cachúas
Santo Domingo de Guzmán, D. N.
25 de julio de 2026.–
Señora Cachúas de Cabral
Cabral, Barahona.-
Apreciada amiga:
Hoy me he animado a escribirte. Hace algún tiempo que no lo hacía, en verdad lo siento. El trabajo, el diario vivir no me han permitido no solo atender tus mensajes, sino tantas otras cosas y es que, mi querida amiga, mi espacio no da lugar a hurgar más allá de lo importante, sin intervenir en diatribas y estar en cuestiones negativas. Sé que tú eres especial y por eso te dedico estas palabras.
Hoy ha sido un día muy feliz. Han ocurrido varias situaciones alrededor tuyo que, en adición a mi deseo de escribirte, han sido motivos para hacerlo. Debo comentarte que la primera razón de mi felicidad es que te han recordado. No lo podrás creer: ¡en julio! El solo hecho de que seas motivo de conversación en este mes es señal de que avanzamos. Te cuento, si es que no lo sabes, que han dicho que estás al borde de desaparecer, que no tienes más amigos, que nadie vela por ti, que te encierras y no sales de Cabral a ningún sitio y que, después de la muerte de Temito, tu gran protector, te has refugiado en el ostracismo.
Pero ¡oh, mi buena amiga!, no puedo entender lo que he leído. No pueden comprender que vives en todas partes, en cada niño, en cada joven, en cada anciano: nunca te irás de nosotros. No han valido los intentos en 2024 de que no recorrieras tus viejos caminos, o las acciones de 2025 en que a tus acompañantes los apresaron. Varios de los mismos que hoy te anuncian, que hoy dicen que te protegerán, son los mismos que apoyaron e impulsaron que te prohibieran salir a pasear por tu adorado pueblo. Algunos de ellos fabricaron tu lápida. ¿Dónde estaban ellos cuando en la Esquina Caliente un grupo de hombres y mujeres lucharon por tu bienestar? ¿Dónde estaban cuando estuviste en la cárcel junto a varios de tus seguidores? ¿Dónde estaban cuando varios te fueron a defender y rescatar frente a la gobernadora de la provincia de Barahona y la policía? ¿Dónde estaban cuando a costa de todo, los grupos lograron acompañarte al cementerio en 2025?
Me cuesta comprender ese olvido. Pareciera que algunos han pretendido borrar tu historia, como si nunca hubieras sabido levantarte después de la pérdida de tu gran protector. Sin embargo, yo te recuerdo viva en aquel 2021, cuando el carnaval faltó, pero tú estuviste presente en el parque Los Trinitarios junto a los viejos palos. También te vi recorrer las calles en 2022, volver con fuerza en 2024 y emocionar nuevamente al pueblo en 2026. Cada desfile confirmó que tu espíritu nunca dejó de caminar entre nosotros. Ibas allí, bailando calle tras calle, acera tras acera y contigo todo un pueblo: en sus casas, en sus techos, en los callejones. No puedo dejar de pensarte al frente del carnaval, de cada grupo, de cada mirada.
Mi apreciada amiga, parece que no saben que desde 2022, cuando abrieron los carnavales, no te has perdido un desfile en Santo Domingo, tampoco Puerto Plata, Baní, San Cristóbal, Punta Cana y que abres, cada año, el emblemático carnaval de Bonao. No saben o no quieren saber que has visitado a Neiba, a Vicente Noble, a Los Blancos, a Duvergé; en fin, a cada lugar donde se aparece un desfile de carnaval. No comprendo cómo es posible que digan que te has enclaustrado, que te has encerrado. He visto que muchos hablan de ti en la radio, en la televisión, que te dedican programas y que sigues atrayendo a todos los carnavaleros. No saben que hoy formas parte de la Federación Dominicana de Carnaval (FEDOCA). ¿Qué quieren de ti? ¿Qué persiguen con tantas falsedades?
He leído que han dicho que no tienes compañía, que andas sin rumbo, sin nadie que te guíe. ¡Oh, mi buena amiga! Cuántas mentiras. Nunca he visto alrededor tuyo tanta gente. ¡Wao! Has tenido jefes que te quieren y te respetan y hoy Fernando Féliz, por decisión de los grupos, te guía. Ese mismo Fernando, médico, hijo de tu protector, quien quedó entre los finalistas del Premio Nacional de la Juventud 2026 gracias a ti, pues tú, como base cultural de un todo, fuiste el impulso. Pero con él hay tanta gente y grupos: Los Años Dorados, Las Cachúas de Cano, Fuete o Jumbo, Los Necios, Los Impertinentes, Las Cachúas de Jani, de La Grasa, de Walter, las cachuítas de Dilcia entre tantos otros y con ellos varias mantas. Tampoco se han dado cuenta de cómo, a tiempo y hermosa, estás en el obelisco del parque, ahí tu representación. Aquellos que te apoyan cada año reivindican a tus amigos, a los que te han impulsado. Que Jani, Walter, Fernando y otros tantos fabrican tus máscaras y tus fuetes. También cómo María (Miminga), Rosmery, Yosi, Tatica y otras tantas elaboran tus trajes. Ellos con pasión te impulsan. No saben o quieren desconocer que muchos muchachos te sufren y luchan por ti, que se mueven de un lugar a otro sin esperar nada a cambio. También, mi apreciada, se tapan los ojos ante la realidad de que no tienes sustento y que vives por amor, sin que nadie, ninguna institución ni pública ni privada te ayude: todo sale de todos los que te queremos.
Lo último, mi buena amiga, la noticia que más te agradará de este apoteósico día, es que tu mentor, tu protector, tu gran amigo, Leónidas Temístocles Féliz, ha sido homenajeado unánimemente en este día 25 de julio, con la designación de su nombre a la calle que inicia en la misma entrada del pueblo y hasta la calle Duvergé, en La Peñuela. Junto a la calle, el bulevar. De seguro no imaginaste que ese médico, ese compueblano que tanto te amó, también por ti hoy será la cara de entrada a la población. Sabes, mi carísima, que para ser parte de ti hay que amarte, hay que vivirte, hay que saberte y respetarte y tú nos llenas de emoción.
Me despido, mi bien, no sin decirte que siempre estaré donde me puedas ver y llamar. Sabes que yo acudiré a ti, aunque solo sea para darte un abrazo, decirte que te extraño y que gracias a ti tengo identidad. No te quiero para nada más. No te busco para mí, sino para ti, aunque sé que no soy digno de ser tu amigo.
Quien te quiere,
El pueblo de Cabral




